jueves, 20 de septiembre de 2012



Jorge Luis Roncal

 
 
Jorge Luis Roncal es escritor, editor y periodista. Ha publicado, entre otros libros: Discurso de las intenciones puras, Canción de la esperanza, Patria de la ternura y las reflexiones Hojas de hierba. Vida y milagros del libro y la lectura en el Perú. Para más señas, es director del Grupo Editorial Arteidea y miembro del Consejo Directivo Nacional del Gremio de Escritores del Perú.
Jorge Luis, atento a lo que ocurre en el Perú, sus avatares y literatura en general, ha concedido esta entrevista publicada en el blog http://gonzaloespino.blogspot.com/. Nosotros, conocedores de su postura y sensibilidad social, la transcribimos para lectura de tirios y troyanos, que también los hay en estas lejanas provincias del Perú. Nuestras escasas incursiones en Lima, como las de la última FIL, es visita obligatoria para tomarle el pulso a la movida literaria y social del Perú desde Lima. Además, reproducimos un poema de Patria de la ternura en homenaje a uno de nuestros mayores poetas: Carlos Oquendo de Amat.

 



Todavía hay muchas dudas sobre el “canon literario” Al parecer hay muchas ausencias y mucho amiguismo. ¿Cuál es la verdad de las mentiras? ¿Por qué, por ejemplo, voces de altura como la de Juan Ojeda o la de Juan Ramírez Ruiz no son estudiadas y no forman parte de antologías?
 
El punto de partida, creo, es asumir que la contienda de clases se expresa en todos los terrenos de la vida social, política y cultural. La literatura no es ajena a esta consideración de principio. Por ello, cabe hablar, con propiedad, de un canon literario hegemónico, dominante, elitista y antidemocrático, y otro que se halla en construcción, democrático, nacional, alternativo, en permanente contradicción y lucha, que expresan intereses contrapuestos e inherentes a las relaciones de clase y de poder que existen en nuestra sociedad.
El primero, apunta al mantenimiento y salvaguarda de un sistema económico, social y político de oprobio y expoliación contra el pueblo y la nación, y cuenta, por supuesto, con una plataforma institucional gigantesca: el Estado y sus instituciones como los ministerios de Educación y de Cultura, la educación pública y privada, las entidades privadas, las transnacionales del libro y la cultura, los medios de información nacional y el “periodismo” cultural. Y el segundo, es solidario, en sus diversas vertientes, con el propósito de construir una sociedad justa, democrática, socialista, y tiene el soporte de la inmensa mayoría de escritores nacionales, de los docentes y promotores culturales y democráticos, de los proyectos editoriales independientes, de la creciente dinámica de espacios culturales y literarios a escala nacional.
El canon hegemónico apela a diversos instrumentos para afianzar su predominio: concursos, distinciones, menciones, premios, antologías, etc. Para esta visión, por ejemplo, la literatura amazónica es poco menos que inexistente, así como las literaturas regionales. El amiguismo, el espíritu de mafia, las ausencias y “olvidos”, la argolla, son sólo efectos del modelo dominante en el campo de la cultura, y que, lamentablemente, en casos invade, penetra y finalmente pervierte las propuestas democráticas.
No es casual, por ello, que autores y vertientes fundamentales de la creación literaria nacional estén ausentes de programas de estudio, espacios periodísticos, antologías: el inmenso caudal de literaturas orales, extraordinarios creadores en narrativa y poesía, expresiones fundamentales del pensamiento y la reflexión cultural y literaria de sello democrático. Los casos de Ojeda o Ramírez Ruiz son solo dos dentro de un océano de ausencias, naturalmente interesadas.

Hablemos de proyectos como Recreo, que promueve el escritor Javier Arévalo. ¿Crees que son los más adecuados? Y, siguiendo esta pregunta, ¿qué proyecto debería ser integrado a las escuelas?
 
Creo que más allá de los casos específicos, lo más importante es preguntarse cuáles son las necesidades de lectura en la formación escolar y cómo se enganchan –o no- con un proyecto educativo y cultural de signo liberador.
Naturalmente, una propuesta de lectura, o hablando de manera concreta hoy a nivel educativo, de Plan Lector, que no parta de las condiciones de dominación en que vivimos, y por ello no se inserte en un proyecto integral que apunte a subvertirlas, no va a tener mayor trascendencia educativa, y por tanto histórica, social y cultural. A lo sumo, al cubrir parte de la demanda de lectura escolar será un matiz dentro del abusivo y criminal predominio que ejercen las transnacionales del libro y la cultura, y cumplirá un rol progresivo en el desarrollo del hábito de lectura y la difusión de autores nacionales.
En los tiempos recientes hay un notable –aunque todavía insuficiente- impulso de opciones editoriales que se proponen como contrapeso al predominio transnacional y que son parte de una impetuosa corriente cultural nacional y democrática. Sin embargo, se percibe –sobre todo en las ciudades capital- la tendencia a asumir al libro como mercancía, y a la contienda con el aparato transnacional como una competencia, como una disputa de y por el mercado.
Por ello, en el plano más concreto, comienzan a menudear las propuestas de lectura marcadas por una línea temática en relación a las reglas de juego que imponen las transnacionales –por ejemplo, el suspenso, el terror, el relato de autoayuda-, o en otro plano, la nociva tendencia a las versiones resumidas y mutiladas de autores y textos clásicos, con el pueril argumento de acercar al estudiante –niño, adolescente- a la lectura.
Nuestra propuesta editorial apunta, sin medias tintas, a insertarse en un proyecto histórico liberador y, en este propósito, que compartimos con no pocos editores, docentes, promotores de diversos lugares del país, en la construcción de un canon literario democrático y nacional. Parte de este esfuerzo es la formulación de un Plan Lector de similar carácter, que asuma la lectura en su rol social, cultural y político, se plasme no sólo en el aula sino en el conjunto de la vida cotidiana, y partiendo de la peculiaridad local y regional, tome en cuenta la inmensa cantidad de literatura nacional, escrita y oral, producida en el país.
Si revisamos al vuelo el mapa de producción del libro peruano de las últimas décadas, veremos que esta alternativa está en plena construcción y se expresa en la divulgación cada vez más vigorosa de las literaturas regionales, de las literaturas orales, de autores escasamente conocidos y textos de limitada o nula circulación. Impulso que tiene su escenario tanto en la divulgación escolar como en el profuso desarrollo de encuentros, coloquios, talleres, ferias del libro locales y regionales, etc. Un punto de llegada fundamental debe ser la formación de una Red Editorial Democrática que articule este esfuerzo colectivo, incluido como línea central el Plan Lector nacional y democrático.

Sabemos que trabajas desde hace mucho dentro del Gremio de Escritores. Los que no lo conocen puede confundirlo con los grupos que se forman, por ejemplo, alrededor de la Casa Mariátegui: grupúsculos de personas encerradas en mausoleos, su voz parece perdida dentro del absoluto silencio. ¿Cuáles han sido sus logros y cuál es la autocrítica?
 
Es cierto, hay el riesgo de que se piense que el GEP es una más de aquellas instituciones que han hecho de la literatura y la cultura un espacio de exhibición personal de sus promotores, una plataforma de vanidad y egolatría, y que en la generalidad de los casos cultivan con ahínco la mediocridad y el facilismo: campea entonces el halago fácil, el aplauso de compromiso, las medallas, distinciones, “antologías”, “grados”, viajes, tours, etc. Vida social a forro, disfrazada de difusión literaria y promoción cultural.
Sin embargo, el desarrollo institucional del GEP, desde su origen, cuando en Ica, el 2005, durante el IV Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” el pleno del certamen eligió a la comisión organizadora, hasta la actualidad, da cuenta del esfuerzo por construir un espacio orgánico sellado por el propósito de darle un cauce institucional al compromiso de los escritores por ser parte de la históricamente necesaria transformación social que demanda el país.
Hoy nos acercamos al sexto año de vida institucional y nos planteamos el desafío del crecimiento y expansión orgánica así como el fortalecimiento de nuestra propuesta de relectura democrática del país desde el campo de la literatura, de la mano con el perfilamiento del GEP como ente de diálogo, presión y lucha en lo político, social y cultural, que conquiste condiciones dignas para el ejercicio de nuestro trabajo como escritores.
Muchos, muchísimos escritores del país y también residentes en el extranjero respaldan y participan de las propuestas del GEP, como se ha expresado en el X Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” efectuado en febrero pasado. El solo hecho de realizar de manera anual y consecutiva este certamen, muestra la dimensión del proyecto –en nuestra opinión, de alcances históricos- del GEP.
Sin embargo, el desarrollo del GEP es aún insuficiente. Requerimos definir de mejor manera nuestro rumbo social, centralizar con mayor consistencia nuestra propuesta de relectura democrática de la literatura, fortalecer el compromiso de los integrantes del Gremio en la dinámica cultural y salvar la brecha de desinformación que se mantiene sobre los principios, propuestas y actividades gremiales.
Un eje de centralización básico es, en este sentido, el I Foro Político-Cultural “Mario Florián”, efectuado el sábado 21 de julio en la Asociación Guadalupana, y que ha puesto en debate dos puntos fundamentales: 1) El escritor y la sociedad peruana, y 2) Tendencias actuales en la literatura nacional, y en el cual han participado un importante grupo de escritores. La presencia de escritores jóvenes le ha dado un perfil de impulso renovador a este espacio de discusión y al propio desarrollo institucional.
 

Ante los monopolios de Alfaguara o Planeta, la editorial Arteidea, la cual diriges hace muchos años, ¿qué propone y qué la distingue?

Buena pregunta, cuya respuesta está contenida parcialmente en lo que hemos dicho anteriormente. Creo que no hay que perder de vista la cuestión integral: mientras subsistan las condiciones de dominación imperantes, las alfaguaras, planetas, normas y santillanas seguirán imponiendo no solamente su producción editorial sino difundiendo una concepción estética y un mensaje ideológico contrapuestos a los intereses y necesidades del pueblo y la nación. De ahí que asumamos nuestra actividad cultural como parte del esfuerzo por subvertir tales condiciones.
Arteidea participa de este esfuerzo colectivo. En lo concreto esto se expresa en el desarrollo de un proyecto editorial de impulso del libro peruano, de promoción de los autores peruanos, con un contenido democrático y nacional. Por ello es fuerte la presencia en nuestro catálogo de creadores del interior del país, de los universos urbano, andino y amazónico; de autores de extraordinario talento pero soslayados, ninguneados por el canon hegemónico; de textos de gran valor pero desconocidos o poco difundidos.
Igualmente se manifiesta en el respaldo e impulso de espacios de promoción del libro peruano, como ferias, encuentros, coloquios, foros, talleres… principalmente en sectores populares de Lima y en las provincias del interior. Además, en la participación, dentro de nuestras posibilidades, en los colegios, a donde llevamos nuestra propuesta de Plan Lector y difundimos nuestra concepción sobre el arte y la cultura. Esto explica nuestro compromiso con los Encuentros Nacionales de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo” y con el fortalecimiento del Gremio de Escritores del Perú.
Hoy, como editorial, hemos alcanzado los 300 libros publicados, todos de autores peruanos, en 18 años de trabajo editorial ininterrumpido. Parte del proyecto editorial es, también, la publicación de nuestra revista, Arteidea, que ha llegado ya a su edición Nro. 15. Llevar el libro a los lectores peruanos, principalmente del pueblo, y nutrirlo de su creatividad y sabiduría: esta es nuestra tarea. Y a un costo que exprese realmente nuestro compromiso: módico, ajeno por completo al espíritu de saqueo de las propuestas transnacionales.

 
Juan Ramírez Ruiz


El poeta horazeriano Juan Ramírez Ruiz fue uno de tus amigos cercanos. En los 90 editaron juntos su tercer poemario: Las Armas Molidas. ¿Qué tan jodido fue el trabajo de edición? Y, ahora que han transcurrido más de diez años, ¿Por qué el poemario parece amenazado con el olvido?
 
Asuuuu… Realmente, un chambón. Juan me esperaba en las noches, a la hora que regresaba del diario La República, y nos encerrábamos a trabajar parejo unas 4 horas. Por la composición de los poemas, con mucho de despliegue gráfico: espacios, signos, símbolos, etc., había que hacer una labor de mucho cuidado. Pero lo hacíamos con bastante cariño y rigor: se trataba de uno de los más grandes libros de poesía peruana de todos los tiempos.
El olvido o la miopía de la “crítica” hegemónica hacia este libro, por supuesto que no es casual: es la misma actitud hacia, por ejemplo, Juan Ojeda, otro gigante de la literatura nacional. Por fortuna, su valor trasciende no sólo esa mole de silencio, de mezquindad y desprecio clasista, sino también de cierto espíritu mediocre que estaría mucho más cómodo si no existiera Las armas molidas.
Sin embargo, el tiempo y el proceso social, con sus inevitables implicancias culturales, por un lado, y el esfuerzo de muchos escritores y amigos empeñados en el estudio y difusión de la poesía de Juan, por otro, lo pondrán en el lugar que le corresponde: el de un clásico de las letras nacionales. Y en este proceso jugarán, con toda seguridad, un rol importantísimo los escritores y lectores jóvenes que no están dispuestos a ningún tipo de seguidismo ni a tragarse el cuento que pregona el canon hegemónico.

Hace poco se editó una antología integral de la poesía horazeriana: Los broches mayores del sonido. Es curioso que no publicaran el Manifiesto “Palabras Urgentes Nro. 2” que divulgó Ramírez Ruiz. ¿A qué crees que se deba esta omisión?
 
Me parece que una visión integral es el resultado de miradas y trabajos diversos y complementarios, que expresen la enorme riqueza y, también, las distintas lecturas posibles de un capítulo importantísimo de la poesía peruana, en un proceso, además, vivo, dinámico, en constante desarrollo, con obvias diferencias, contradicciones y, por supuesto, intereses diversos.
El libro que mencionas, si bien es un aporte fundamental, no clausura de ninguna manera la valoración sobre Hora Zero; en último término, si asumimos la propuesta horazeriana como un hecho social, las posibilidades de estudio están abiertas. Ninguna persona o institución puede presentarse como la única autorizada para estudiar u opinar sobre Hora Zero.
Si en Los broches mayores… no aparece “Palabras urgentes Nº 2”, tal ausencia corresponde explicarla al autor del libro. Por nuestra parte, en la edición de Arteidea en homenaje a Juan Ramírez Ruiz hemos incluido dicho manifiesto, que nos parece vital para entender el conjunto de la propuesta horazeriana.


Poesía y sociedad


La división de la poesía social y pura parece, a estas alturas, zanjada. Sin embargo, aún se impone en las escuelas como un viejo y perezoso dogma. Tu primer poemario, Discurso de las intenciones puras, ¿en qué lugar de la disyuntiva entraría? Y siguiendo con esta pregunta, ¿cuáles son tus influencias más cercanas?
 
Claro, está zanjada en teoría, pero en lo práctico no, pues es fuerte el peso de las concepciones que promueven un arte al margen del proceso social. Toda poesía, como hecho humano, es también social, lo que no significa que sea monotemática ni que restrinja su preocupación sólo a las contradicciones sociales.
Pero en relación a la pregunta, el libro está influido por cierta vertiente de la poesía surrealista, de la cual me impactaron las imágenes que se suceden de manera torrencial, vertiginosa, pero al mismo tiempo de la poesía con fuerte presencia de la ternura, como, en el caso peruano, la de Rose, Oquendo de Amat o Rosa del Carpio.
Al mismo tiempo, no está ausente una preocupación por el entorno social e incluso político, aunque ciertamente en un plano de intuición: es un libro, digamos, veinteañero. Luego, con algunas lecturas y otras tantas ideas, inclinaciones políticas, y años, naturalmente, mi intención ha sido alcanzar una poesía de amor y combate, que no renuncie a las imágenes atrevidas ni a la dramática –y lacerante- realidad social

En pleno siglo 21, en los tiempos del facebook y la desintegración del amor, ¿qué es la poesía? ¿Cuál es el papel del poeta? ¿Cuál es su necesidad e importancia? ¿Para qué escribirla, editarla y venderla?

Me resulta imposible imaginar una situación histórica y social sin poesía. Buena parte de la más alta poesía está referida a las grandes turbulencias sociales: se trata de un producto profundamente humano que está hermanado con la noble aspiración a una existencia de plenitud, que sea disfrutada por todos en todos los terrenos. Más aún, la poesía está allí: mira nomás la magia de la infancia, el vértigo del amor, la belleza de las conversaciones del mundo andino y amazónico, la poesía irreverente y audaz de la cotidianeidad urbana, todo abrazado socialmente por el calor popular.
Entonces, al revés de lo que puedan pensar los agoreros de siempre y los heraldos de la deshumanización, la poesía brotará de manera tan natural como el saludo o la mirada o la sonrisa, y será multitudinaria, fresca, interminable. Cierto, ya no habrá poetas que compren, mejor dicho, que regalen los poemas que escriben, sino que será un permanente canto compartido por todos y por todas. Por eso, en el Partido de la Ternura pensamos que hay una total identidad entre revolución y poesía.
Escribir, entonces, escribir y publicar, y elevar cada vez más lo que escribimos, estudiar más y más la poesía, difundirla cada vez más, llenarla de humanidad y de pueblo, para que un día, que llegará inevitable, la poesía se enraíce y se confunda con la vida.


Último round

No existe una jerarquía en el arte, es cierto. Tal vez un gran espacio donde aparecen muchos rostros. Dentro del sucio y pálido cielo limeño, ¿crees que Vargas Llosa es el astro más grande?
 
Asumiendo, por un propósito didáctico, el esquema de los astros y refiriéndonos sólo a la dimensión de la literatura escrita, definitivamente Vargas Llosa no es el más grande. En el conjunto del universo peruano, el más grande es, sin duda, Vallejo, pero hay muchos otros gigantes. Arguedas, Alegría, Izquierdo Ríos, Churata, Oquendo de Amat, Ojeda, Juan Ramírez… es decir… Y entre los vivos, Efraín Miranda, Luis Urteaga Cabrera, Juan Morillo Ganoza, Julio Nelson… Cualquiera de los mencionados me parecen más grandes que Vargas.

¿Cuál es el poeta más acartonado que existe y que gracias al canon todavía sigue leyéndose, estudiándose y ensuciando las clases –ya grises– de las escuelas?
 
Chocano se lleva esa distinción, lejos. Pero no es que Chocano sea absolutamente malo ni tenga la culpa de saturar la lectura de poesía en la escuela. Es el canon dominante, y ya hemos hablado de eso.

Algunos lectores de poesía somos reacios a la cursilería. Uno de tus poemarios (inédito por cierto) se llama “Te acaricia mi viento enamorado”. Te cuento esto porque últimamente una plaga de títulos amorosos, romanticones, salpica la literatura peruana ¿Cuál es la diferencia entre la cursilería, la ternura y lo romántico?
 
Lo cursi es todo aquello que está plagado de lugares comunes, frivolidades, banalidades, como en los valses mediocres y los boleros dulzones y pegajosos. Y nada es más ajeno a la poesía que el lugar común: si este es ya de temer en la conversación, imagínate si pretende pasar por poesía.
La ternura es auténtica, y como la infancia, ajena a toda impostura. Y en la poesía no engaña. Allí están para demostrarlo Rose, Oquendo, Heraud, y tantos otros… Diría más bien que la gran poesía no ha renunciado nunca a la ternura. Romanticismo ha habido y habrá en todas las épocas, en todos los tiempos: allí el desafío es siempre alcanzar la poesía, lo cual es imposible por el camino de la reiteración, del facilismo, de la ausencia de sorpresa.

Las palabras son actos. ¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿Te animarás a publicar tus poemarios inéditos?
 
No tengo todavía un libro listo para publicar. Más bien este año saldrá la cuarta edición de mi primer poemario, Discurso de las intenciones puras, y preparo un pequeño volumen con algunas reflexiones sobre arte, literatura y cultura.

¿Eres de Alianza o de la “U”?
 
Alianzaaaaa, desde que chibolito, de 5 a 6 años, escuchaba en los 60 en el único radio del barrio –de la tienda- los goles de esa delantera maravillosa integrada por Enrique Tenemás, Pitín Zegarra, Perico León, Víctor Rostaing y el “Mono” Valle”, a la que se integrarían luego el brasileño Tiriza y “Babalú” Martínez, y después el gran Julio Baylón y el “Nene” Cubillas.
En 2do. de secundaria perdí el año no porque me escapara del cole sino porque no llegaba: me iba de frente a la cancha de Copsa (ahora Alicord) a ver el entrenamiento aliancista. Hasta ahorita, en que con la muchachada del barrio vamos a pichanguear todos los domingos al parque “Las Brujas”, en el Callao. Esta cercanía me permitió percibir la creciente podredumbre del deporte institucionalizado, pero este ya es otro cuento.


¿En qué momento y lugar fuiste inmensamente feliz?
Hay varios: cuando observo a mi viejita, que ya tiene 93 años; cuando vi por primera vez, recién nacidos, a mis hijos, Natalia y Darío; cuando una interminable movilización popular durante la huelga del Sutep en julio del 79, hizo del desfile militar una gigantesca parada popular; cuando regreso a veces molido a casa y distingo en la penumbra la silueta dormida de mis retoños…


La entrevista la tomo de fb de Jorge Luis Roncal Rodríguez
CONTRA EL MURO / Julio Barco
En: Revista TAJO. Nro, 6, setiembre 2012




MEMORIA DE OQUENDO
 

Los caballos se comieron al sol
Mi hermano abre su boca de montaña
Se escucha música bailable en el jardín de los cerebros destruidos
El viento parpadea en mi espalda
Estoy lejos de las más débiles señales de santidad
Repto en silencio por la enredadera de mis escritos inéditos
La luna salva el día
Regala su amor a quienes conversan con su sombra
Si el reloj no se para mañana será otra noche
No me miren así pordioseros
No me engullan
Pues mi piel es una de las más suaves
Es una de las más dóciles que se forman con los restos de comida
Quisiera que en mi sueño se ruede la película más larga
Un aplauso para las chicas que tengan el sexo abierto
No me miren les digo que me fatigo al instante
Yo tuve una adolescente demasiado flor para violarla
Quisiera dar un viaje extraño y encontrarla menos flor
La última vez que la toqué me mordió la manzana
La araña del tiempo se arquea los fines de semana
No te conozco muchacha dime por lo menos tu apellido materno
O cuéntame qué hiciste para merecer este rostro inocente
Tus ojos se parecen a las lluvias de verano
Tienen algo de las conchas acústicas
Insisto en que debo dar un paseo raro
De preferencia en barco
Y si fuera posible llegar sin saber cómo a tu cintura
Para así ser menos culpables de nuestro delito
De vez en cuando aproximadamente dos minutos
Pienso en ti
Entonces pues chiquilla
Mete a tu corazón en un sobre sin dirección
Que yo sabré salir el día de mi cumpleaños a recibirlo en el aire
Falta mucho para la amanecida y los gallos
Se empeñan en mostrarnos que dominan una sola nota
Quizá con lo adelantos cientificos nos regalen sonatas
Muchacha huye de mí antes de que te sea indispensable
A veces mi bosque se crispa
Cuando apareces sin anunciarte en mi memoria
Anda ensayando las miradas más tiernas de despedida
Niña yo sé que tus cabellos brillarán más cuando me vaya
Un águila se ha detenido en mi espalda
O es el viento que se pone de pie
Ignoro si sonríes de verdad cuando me ves
Siento ganas de despertar a todo el mundo
Y decirles que el único rostro que tengo es un papel en blanco
A esta hora pasea por allí el que escribió
Cinco metros de frases increíbles
Pasea por la arena del silencio
Tiene la suficiente soledad para reconocersa a oscuras
Con su camisa de colores alborota el mar
Le pediría que le lleve un poema
A mi muchacha que duerme a más de trescientos kilómetros
Las yeguas se comieron a los caballos
Por favor no se aburran con el movimiento de mi silueta
Falta poquísimo ya para que la bulla levante su carpa
Parece mentira pero no tengo la menor idea
De lo lindas que se ponen las chicas en primavera
Disculpen pero en mi camino no hay lugar para las estaciones
Algunos días me parece que la noche es una criatura
Arrullada por el canto de los borrachos
Cuando vea el cielo limpio iré a tu lado a decirte un secreto
Muchahco lo único que flamea es un girasol debilucho
En tu pelo una gota de agua es un rubí
Cuando amanezca si amanece estaré partiendo
A una ciudad donde las sombras no precisen de sus cuerpos
El muchacho de la camisa de colores no sabe llorar
La locura también es digna de tomarse en cuenta
A ratos la siento la toco
Es igual que mi muchacha no se le puede reprochar si es que sonríe
Tengo un río pero me falta un trampolín
No te veo pero te siento
Si es que te alcanzo secuéstrame en tu regazo de palmera
Bach ya casi concluye el nocturno
Cuando deje de escribir se romperán los vidrios de la noche
Muchacha quiero saber de tu cuerpo tanto como tus manos

 

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